La poesía Queer desde ya hace varias décadas ha estado cobrando auge en varios países, en México poco a poco comienza a despertar la inquietud por dar a conocer más y más a los poetas hombres y mujeres que escriben a la homosexualidad. Tijuana no es un rincón olvidado, antes bien Sergey Bodeló se erige como una promesa poética homosexual.

 

Sergey Bodeló es un poeta tijuanense que comienza a dar sus primeras pinceladas en las hojas blancas de un cuerpo para revelar a manera metafórica todas sus experiencias sexuales que lo llevan al deseo y a la pasión de sus amantes. Su participación libre como cronista en la sección que OpenCity le abrió con El rincón de: Con el culo roto pero el corazón intacto, le ha dado la seguridad para decir las cosas que muchos homosexuales se callan, algunos por doble moral, otros por ser lo prohibido.

 

He tenido la fortuna de conocer de cerca Bodeló lo que me ha llevado a interesarme por su obra, su trabajo, sus atrevimientos guarros expresados a través de la poesía y la crónica. Su primer material se titula Pasiones Privadas en Hombres Públicos, poemario que recopila más de 40 poemas dedicados a personajes públicos tales como Calderón, Peña Nieto, López Dóriga, Rivera entre otros. El autor cuenta que el dedicar cada uno de sus poemas a un hombre público es jugar con la realidad en la que vivimos no sólo políticamente sino cultural, social, hasta religiosamente.

 

“Es un juego de palabras entre la dedicatoria y el poema, algunos poemas son bastantes explícitos, algunos son más amorosos, pero cualquiera de ellos, al momento de dedicarlos no quiere decir que ellos hayan sido mis amantes, sino que con sus nombres me burlo de lo que ellos mismos se burlan, de la homosexualidad”.

 

Pocos son los que se atreven a decir las cosas que muchos callan, pocos los que se atreven a hablar del amor de un hombre hacia otro sin necesidad de velar las palabras o esconderlas tras la metáfora para no ser agredidos por los lectores bricaescapularios, Bodeló plantea una poesía fresca, irreverente, guarra, atrevida, sensual, sexosa, escandalosa, pero a la misma vez artística porque hace de las palabras un ritmo plagado de imágenes donde el lector puede evocar recuerdos, memorias o una película porno al leer y escuchar la poesía de Sergey Bodeló.

 

Nunca imaginó que el tener un sinnúmero de experiencias sexuales con sus amantes lo llevaran a la poesía. “Cuando supe que lo que contaba, lo que había vivido se podía trabajar como arte supe entonces que la poesía era el género que podía acomodarse a mis ideas”. En una ciudad como Tijuana encontramos un alto índice de gente homosexual que por lo general cada fin de semana buscan refugio entre los vestigios del deseo y la pasión de la Zona Norte de la ciudad, ahí mismo comienza el recorrido de Sergey, un recorrido de pasiones privadas que no se escriben en los diarios, pero sí en las memorias de los que las han vivido, en los recuerdos y en las nostalgias de los que han presenciado el acto del sexo y la pasión.

 

“No le temo a la crítica ni a la censura, tener miedo a la censura es tener miedo a ser tú mismo, porque esto te hace ser tú, ser homosexual es parte de ti, no como algo agregado sino como un complemento de todo lo que tú eres, por lo tanto hablar de mi vida a través de la poesía no es más que inmortalizar las anécdotas, las historias, los momentos vividos en la piel de un amante de medianoche o de mediodía”.

 

Hay quienes podría juzgar el trabajo de Sergey Bodeló como un esperpento de poesía donde sus ideas, sus imágenes no dicen nada, sin embargo, hay muchas historias que se rescatan tras sus líneas, no las que él mismo ha vivido, sino las que muchos podrán contar al verse reflejados en ellas. La manera en que va llevando al lector a través de su sexualidad es la manera en que hace volar la imaginación y colocarte frente al deseo del otro, una búsqueda por encontrar lo que muchos han perdido: la libertad sexual. Pasiones Privadas en Hombres Públicos fue trabajada por varios meses para darle un toque y estilo específico que podrá, sin lugar a dudas, caracterizar a Sergey Bodeló.

 

Este poemario saldrá a la venta a mediados de este año. Sergey dice que no es un poemario que quisiera llevar a las altas alcurnias del arte, sino comenzar por bajar el texto donde se sabe que se vive, comenzar por presentar la poesía guarra homosexual en los arrabales, en las esquinas, en las alcobas abandonadas, en las camas mancilladas por un sexo que no tiene eyaculación en orgasmo. Esperemos que siga siendo parte de OpenCity con sus colaboraciones y parte también de lo que Tijuana puede reconocer como poesía sin moralina.

 

 

Se hacen llamar el tercer sexo, el tercer género, y yo lo único que me pregunto es: ¿Si las mujeres tiene vagina y los hombres pene, qué tendrán los homosexuales?

 

Entre sus desfiles y carnavales faranduleros, entre la libertad de expresión y el nulo pensamiento, entre la algarabía de la música, el alcohol, el tabaco se hacen notar como los únicos, como los privilegiados, como los que la gente debe aprender a aceptar a como dé lugar, y en eso les doy razón, sí, la gente debe aceptar a cualquier tipo de persona a como dé lugar; debe aprender a ser tolerante, a no discriminar, pero ¡caray!, ni cómo ayudarles cuando el cerebro no les da para más. Y me refiero a hombres y mujeres con preferencias homosexuales que dicen ser el tercer sexo, el tercer género. El problema es que ni ellos mismo saben definir que es un tercer sexo o un tercer género, tal pareciera que las mujeres toman el lugar de los hombres y los hombres el de ellas sólo por tener una preferencia distinta a la norma.

 

Sólo existen dos sexos: Hombre y Mujer, y sólo existen dos género: Masculino y Femenino, pero no necesariamente el hombre es masculino y la mujer es femenina, para empezar habría que definir los dos conceptos bajo cada uno de los estándares. La diferencia entre el hombre y la mujer es lo físico; la diferencia entre lo masculino y lo femenino es lo ideológico, es decir, la forma de pensar. No se da en automático que por ser hombre se tenga un género masculino, aunque en nuestra cultura mexicana por lo general sí sea ésta la regla, sin embargo, cuando entramos en materia de Mujer y Femenino nos encontramos ante muy pocas mujeres con ideología femenina, por lo general también las mujeres mantienen una ideología masculina.

 

Lo masculino Octavio Paz en El laberinto de la soledad lo denominaba como la forma de pensar del hombre donde éste es hermético, cerrado, un ser que no muestra sus sentimientos y que por lo general acostumbra a usar sus máscaras de acuerdo a la ocasión. Lo femenino es la mujer abierta, la dadora de vida, la que se entrega y deja fluir sus sentimientos sin miedo a nada, sin embargo, en nuestra cultura la mujer es también portadora de estas máscaras bajo un ser masculino. Ahora bien, el homosexual piensa que por tener una preferencia diferente ya tiene el concepto de un tercer género, o sea, no tiene ni pene ni vagina, ni es ni femenino ni masculino, luego entonces, tiene caca en la cabeza.

 

Un homosexual hombre o mujer sigue teniendo un mismo sexo, según su físico, no por ser homosexuales hombres dejan de ser hombres, o por ser mujeres dejan de ser mujeres, sin embargo, me he encontrado con una cantidad enorme de homosexuales varones que llevan impreso un género masculino, no importa si visten como mujeres, si usan cosméticos o si son afeminados, eso nada tiene que ver con la ideología. Esta forma de ser dependerá en mucho de los dispositivos socioculturales que éste tenga. Lo mismo en la mujer.

 

Si se sabe que el hombre por ser hombre es celoso, posesivo, conquistador, ustedes mismos se darán cuenta que aunque sean homosexuales varones siguen manteniendo estos atributos, no importa repito, cual sea su apariencia, la construcción de género está en la ideología no en el vestir o en el moverse. Habrá quienes sí sean todo lo contrario, pero son los menos, los que asumen una ideología femenina y son los abiertos, los entregados, los dadores de vida, no como madres, pero sí como personas, los que no temen a demostrar los sentimientos, que no es lo mismo ser unos hijos de su chingada madre a ser quienes no temen a decir te quiero, o te necesito.

 

No concibo la idea que el homosexual se haga llamar a sí mismo el tercer sexo o el tercer género, considero que para que eso ocurra tendría que haber una transformación ideológica en sí mismo y para ello habría primero que saber quién es ante sí mismo. No por nada la psicología considera que aunque no es un trastorno ya de la mente, sí sigue teniendo una raíz en la pérdida de identidad del homosexual, es decir, al asumirse como homosexuales no necesariamente sabe por qué es homosexual, ser homosexual no es sólo que te guste tu mismo sexo, sino debiera ser una identidad propia asumida en ideología y a su vez en acción.

 

 

Para ser homosexual primero hay que saber ser SER HUMANO.


Tal parece que la lesbiana en el Siglo XXI cree que entre mas parecida sea al hombre en imagen, en actitud y en ideología la hace mas hombre y menos mujer.

Las mujeres han olvidado su condición como mujeres y se han dedicado a convertirse en el remedo más exacto de un mal hombre. Mujeres hombrunas que visten como hombres de barrios bajos, cabello corto, sin maquillaje. Mujeres toscas que incluso ejercitan su cuerpo para peder la fisonomía femenina para igualarse más a los hombres. Mujeres recalcitrantemente machistas que superan el mal estar de los celos, de la agresión, de la neurosis e incluso hasta de las buenas costumbres como el hablar, el comer y el respetar.

 

Una gama interminable de mujeres desfilan por las calles tijuanenses haciendo alarde de una preferencia homosexual que no deja nada a la imaginación, porque basta verlas para asociarlas con hombres sin escrúpulos, sin educación, sin una imagen que no sea la de pensar que sólo así se hacen validar como lesbianas.

 

El cliché va desde lo cotidiano a lo elaborado, aunque no se deja de rescatar a las mujeres sumamente femeninas que rompen con los esquemas y los patrones que la mayoría de las lesbianas se han empecinado en seguir. También las hay, aunque cada vez más escasas, las mujeres que no hacen alarde de su homosexualidad sino que viven libremente su preferencia sin necesidad de revelarla a quien se le ponga en frente.

 

En Tijuana tal parece que se ha elegido y se ha escrito un decálogo de "Cómo ser lesbiana en la ciudad", la que cumple con los requisitos son aceptadas, las que no son ofendidas por su libertad a elegir no ser del montón, que no dista, en el primer grupo, en nada a la comunidad de hombres homosexuales que También llevan tatuado el decálogo de ser entre más corriente más aceptado.

 

Si se quisiera poner en alto la condición homosexual de la mujer en Tijuana aún no es cuando, ni se ve siquiera el momento en que esto deba o pueda suceder, basta con ver alrededor en bares, esquinas y antros a este tipo amorfo de mujeres que reniegan de su condición sexual, reniegan de ser mujeres al transformarse en remedos de hombres sin ideología propia. Con esto no se quiere decir que seguir al estereotipo del hombre sea o no lo adecuado, lo que aquí se expone es que las lesbianas van perdiendo identidad propia para asumir una que no es de ellas, lo mismo que en la mayoría de los homosexuales hombres ya se ha perdido.

 

¿Habrá esperanza para las mujeres jóvenes que estén a punto de salir del clóset? Afortunadamente sí, si lo hace en Tijuana sí, la gama de oportunidades como lesbianas en bastante amplia, aunque lo más probable es que tenga que toparse con el numeroso grupo de "machorras", pero ya de ella dependerá quedarse o seguir buscando una identidad propia que no sea rechazada por el grupo de "traileras" que aguardan la carne fresca que aparece cuando menos lo espera.

 

Ser lesbiana debiera ser tan honroso como el nombre de Safo, la primera poetisa griega de la isla de Lesbos que le escribía al amor por la mujer, al cuerpo femenino, a la identidad femenina, exaltando a la mujer por ser mujer y no sólo un objeto sexual.

 

Y como para muestra solo basta un botón: puedo asegurar que menos del 10% de las lesbianas sabe de dónde proviene el término que tan orgullosamente porta. No me extraña ahora que prefieran hacerse llamar tortillas, lenchas marimachos, o chanclas, sin saber el honor que pueden portar como mujeres homosexuales y tener un término tan especial por Safo la poetisa de la isla de Lesbos.

 


Himno a Afrodita

Safo de Lesbos

 

¡Oh, tú en cien tronos Afrodita reina,

hija de Zeus, inmortal, dolosa:

no me acongojes con pesar y tedio

ruégote, Cripria!

Antes acude como en otros días,

mi voz oyendo y mi encendido ruego;

por mí dejaste la del padre Jove

alta morada.

El áureo carro que veloces llevan

lindos gorriones, sacudiendo el ala,

al negro suelo, desde el éter puro

raudo bajaba.

Y tú ¡Oh, dichosa! en tu inmortal semblante

te sonreías: ¿para qué me llamas?

¿Cuál es tu anhelo? ¿Qué padeces hora?

-me preguntabas-

¿Arde de nuevo el corazón inquieto?

¿A quién pretendes enredar en suave

lazo de amores? ¿Quién tu red evita,

mísera Safo?

Que si te huye, tornará a tus brazos,

y más propicio ofreceráte dones,

y cuando esquives el ardiente beso,

querrá besarte.

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