El amor, el de pareja, es una amistad en llamas. Una práctica ancestral que ha sido sólo eso, un intercambio de caracteres y personalidades a través de una amistad que puede o no fortificarse con el tiempo.

 

El amor sólo puede ser subjetivo, porque sólo quien lo experimente y cómo lo experimente lo puede definir muy en su percepción, es decir, no podemos decir que el amor es una cosa con sus determinadas características, cada quien lo habrá de definir según le haya tocado vivirlo. Algunos dirán que es la cosa más maravillosa, que es el elixir de los dioses, que es el manjar de los placeres, que es la unión de dos personas; algunos otros dirán que el amor no existe, que es una anormalidad humana horrenda cuando de entre parejas se trata. Sin embargo lo que aquí se trata de explicar es el amor como una amistad en llamas, ésta dura lo que dura la llama, y esto depende de la amistad tan prolongada o corta que los amigos en llamas desee que dure.

 

Cada quien tiene una idea distinta del amor, conforme va desarrollando su personalidad le va incluyendo más características, es decir, va creando su amor ideal, mas cuando llega el momento y encuentra que la otra persona reúne todas esas características lo idealiza y “sabe” que le ha encontrado, el problema es cuando esta otra persona también tiene un ideal y no es el primero en que reúne todas esas características. Sin embargo, bajo una necesidad de ambos tratan de igualar ideas y aceptan el caminar que los lleve a disfrutar el amor como ellos mismos lo han concebido. Es entonces cuando el amor se vuelve una amistad en llamas, una amistad que no se desprende de lo sexual, de lo erótico, de lo profano, que no precisamente debe ser éstas las únicas características sin embargo sí la parte medular de la relación.

 

Los sentimientos de entrega, de honestidad son sentimientos que se van logrando conforme la relación va avanzando y es entonces cuando el individuo va formando, bajo su propia subjetividad, la definición del amor. Según las sociedades y sus culturas definirán el amor como un sentimiento que los lleva a la felicidad, el error recae cuando los individuos creen que la felicidad total se encuentra en el amor, y no es así, la felicidad son pequeños momentos que si se juntan todos ellos a lo largo de la vida podría alcanzar una felicidad total, no momentánea, no pasajera, sino una felicidad que hasta el final de sus días podrá definir realmente si la encontró o no, y como aquí hablamos de la subjetividad del individuo, no habrá quién no haya encontrado su felicidad como tal.

 

Si el hombre y la mujer fuera capaz de poder desprender una relación amorosa como desprende una amistad el acto de civilidad sería distinto, no habría problema alguno cuando ve que el otro encuentra otra amiga o amigo para continuar con la perpetuación del cúmulo de felicidad. A menudo le es difícil que el hombre y la mujer encuentre en la separación un alivio, lo siente como lo peor de las cosas, y vienen los recuerdos gratos y maldice el tiempo compartido porque ahora ya no le tendrá para perpetuarlos, o bien, lo ve como algo tan lejano que termina dándose cuenta que el amor fue sólo una ilusión.

El individuo está más que acostumbrado a las cuestiones amorosas que según estudios científicos el amor sólo tiene cabida en el humano por no más de 3 años, después de eso, la gente se vuelve tan cotidianamente cómoda tanto que se acostumbra llamándole amor a lo que ya no existe, existe una relación entre dos personas, esta amistad, pero no el amor como tal. El enamoramiento en la etapa del ser humano es cuado el cerebro produce la FENILETILAMINA, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas. De ahí que la secreción de

 

La química del enamoramiento se refiere a un conjunto de reacciones emocionales en donde hay descargas neuronales y hormonales, sustancias químicas como dopamina y norepinefrina, bajos niveles de serotonina, además la ya nombrada feniletilamina, que según estudios el chocolate posee un alto grado de esta sustancia que hace que el individuo se sienta en un mismo control de sus emociones como lo es en el amor.

 

El amor y el enamoramiento no es precisamente lo mismo, puedes amar sin estar enamorado, o estar enamorado sin amar; sin embargo, se puede considerar la idea de permitir que esa secreción de substancias que dejan de tener su función en el enamoramiento no mayor a tres años, y a la vez también se considera que el amor puede perdurar a pesar del no enamoramiento. ¿Cómo puede ser esto posible? Por la misma razón que ya se ha expuesto anteriormente, por esa amistad en llamas que se debe mantener por cuanto tiempo se requiera, de uno depende que el amor sea ese chocolate de la vida en una relación y dejar que éste funcione como debe hacerlo para continuar y perpetuar las ideas más nobles del amor y la felicidad.

 

Sólo por cuestiones prácticas de estas definiciones un estudios realizado por la Universidad de Nueva York reveló que más de un 50% de las mujeres prefieren chocolate que el amor, no que el chocolate sea mejor que el amor, sino que ambos complementan las necesidades químicas, es por ello el cliché de las películas cuando la mujer se deprime y se sienta frente al televisor a embutirse helado de chocolate, porque su cerebro sabe que le da la misma estabilidad que cuando estaba en esa relación amorosa.

 

Así que ya saben la amistad en llamas que termina puede ser el inicio de una adicción al chocolate que le hará subir algunos kilos de más en lo que encuentra el siguiente afortunado para perpetuar las veces del amor.

 

A menudo nos toca observar en aparadores, en revistas, en televisión el prototipo de cuerpos femeninos y masculinos a seguir, mujeres y hombres esbeltos, guapos, altos; mujeres con cierto símbolo impreso de ser objeto sexual, y no estoy en contra en que lo sean, siempre y cuando la mujer misma elija serlo.

 

Si bien han elegido a este tipo de mujeres y hombres a ser esos iconos de la mercadotecnia no estaría de más incluir a toda clase de hombres y mujeres, que si bien no cumplen con el prototipo siguen siendo mujeres y hombres que sienten, que experimentan el placer, el deseo, la pasión y muchas veces hasta el amor. Lo mismo va para la imagen del prototipo de hombre que maneja el mercado. Tanto en anuncios publicitarios como en la moda, hombres y mujeres lucen espectacularmente como dioses y diosas, cuerpos delineados, rostros bellos, estaturas que sólo por ser modelos deben cumplir. Entiendo que la intención de tal publicidad está enfocada a vender, no sólo el producto, sino el dispositivo utilizado como producto, es decir, los cuerpos de hombres y mujeres. El público al verlos querrá ser como ellos, vestir como ellos, caminar como ellos, etc., pero cuando pasamos de lo público a lo privado y el erotismo se apodera de estas mentes, es cuestionable entonces, pensar en por qué no presentar todo tipo de hombres y mujeres si es de lo que estamos rodeados.

En un artículo anterior presentaba lo que simbolizaba erotizar el erotismo, y cómo los hombres y las mujeres demuestran su erotismo sin ataduras, sin normas sociales que cumplan con tal prototipo de cuerpos; sin embargo, comenzar a hacer conciencia y poder disfrutar del cuerpo de cualquiera sería una libertad más de expresión, no sólo de forma oral o escrita, sino de forma visual, donde la tendencia a enamorar quede en la pretensión misma de querer enamorar a partir de lo que hay.

 

¿Quién dice que este prototipo de cuerpos son los únicos erotizables?

Podríamos encontrar que quizá un gran número de mujeres que cumplen con estos requisitos son frígidas, o que los hombres son impotentes. Lo mismo sucede en la sociedad en la que vivimos, el homosexual tiende a buscar lo agradable a la vista, recalco homosexual porque es más subsetible a estos parámetros, es decir, la imagen representa gran parte de la atracción para el hombre o la mujer homosexual, y casi podría asegurar que más en el hombre, porque tiende a reconocer en la “belleza” la juventud perdida, o la juventud añorada. En nuestra cultura para que el hombre homosexual tenga un valor entre el grupo social al que pertenece debe cumplir con ciertos requisitos que el mismo círculo le exige. Hay gustos para todos, cierto es, pero lo cierto también es que un hombre que cumpla con este arquetipo tiene mayor oportunidad de encontrar pareja, ya sea sexual o sentimental. En la mujer homosexual, en cambio, existe una gama más amplia, como mujer busca la parte sentimental más que la física, una cosa lleva a la otra; para el hombre no, en su mayoría, buscan satisfacer placeres y deseos meramente desde la carne, desde el erotismo, desde la necesidad de marcar un territorio y obtener un trofeo que sea parte de su colección.

 

¿Si cambiáramos los parámetros del mercado, cambiaríamos la mentalidad del homosexual?

Seguramente la respuesta inmediata sería no, porque no es precisamente que la mercadotecnia tenga toda la culpa, muchas veces desde la formación en casa se acuerdan esos parámetros a cumplir, entre más guapo sea el homosexual mayor oportunidad tendrá de conseguir algo que le plazca, sin embargo, para la mayoría de estos hombres, tanto los que son el “producto” como es el “consumidor”, la mayor parte de las veces se quedan igual de vacíos, porque una cara bonita y un cuerpo exquisito no es razón de que éste piense. De ahí la respuesta a que es más estable una pareja de mujeres homosexuales que de hombres. La mujer tiende a elegir, desde su gusto como un todo, mientras que el hombre tiende a seleccionar desde una fascinación por poseer lo inalcanzable para muchos.

En la homosexualidad masculina, así como en la heterosexualidad el hombre juega un papel de poder, busca ser más que el otro, tener más que el otro, no es por una orientación sexual sino por una condición cultural que nos ha sido prácticamente impuesta. El hombre como hombre tiende a colgar trofeos que hagan alarde de su virilidad, que no por ello quiere decir que sean mejores en la cama, simplemente han podido sumar un número mayor de “productos” a su lista de consumo diario.

El cuerpo erótico pertenece a todo tipo de hombre y de mujer, desde la mujer gorda, fea, baja en estatura, hasta en el hombre gordo, feo, bajo en estatura. La idea central no está en formar parte de este prototipo sino de saber elegir a quien se desea tener en la vida, no por la buena combinación que tendrá con los muebles, sino por el hecho de ser la persona y el ser humano que se ha buscado en la vida.

Hombres y mujeres son eróticos simplemente por tener cuerpo, el que sea, por sentir el deseo y la pasión, por buscar satisfacer los instintos más primitivos que los hacen ser. El erotismo está en la manera de comportarse, de seducir, de actuar en la mesa y en la cama, frente a un grupo de personas o a solas.

 

El erotismo no es la falsedad de la mercadotecnia, sino la libertad que cada uno vive a partir de sus experiencias. Si comenzamos a hacer campaña en pro del erotismo masculino y femenino en todos sus tipos de gente, comenzaremos a poder disfrutar de las delicias del placer que brinda el sexo en todas sus presentaciones, y entonces, sólo entonces, habrá más estabilidad en parejas homosexuales y heterosexuales.

 

Ser homosexual en el 2012 en una ciudad como Tijuana deja mucho que desear para aquel que intente salir del clóset y formar parte de una comunidad tan decadente.

 

Tijuana lleva una larga historia de hombres y mujeres con preferencia homosexual ya sea dentro del activismo, del servicio comunitario o de la putería como son los más. Dentro de los activistas podemos encontrar gente que realmente vale la pena, quienes realmente se han comprometido a esa eterna lucha contra la homofobia, contra las malas costumbres moralistas de una sociedad retrógrada. Sin embargo, nunca falta el negrito en el arroz que intenta sobresalir a cómo dé lugar, no por hacer algo sino por exhibir su persona como uno de los activistas de años. El problema es que ni hacen ni dejan hacer y terminan acaparando los movimientos y eventos que en la ciudad pudieran existir para mermarle sentido al trabajo de los que sí se han comprometido.

 

En el grupo de los del trabajo comunitario también podemos encontrar gente valiosa que se preocupan por acciones importantes como las clínicas de VIH, repartición de condones, gente en el sector de salubridad, gente que cada fin de semana, en lugar de aprovechar su tiempo para ellos mismos, andan por las calles, los bares, las fiestas haciendo conciencia del uso del condón y las opciones que hay para aquellos que han sido infectados y afectados por estas causas. Que de igual forma también encontramos hombres y mujeres homosexuales que toman este “servicio comunitario” como una forma de darse a conocer para sus propios beneficios, ya sea para venderse a cualquier caricia urgente o simplemente ofrecer su cuerpo al mejor o peor postor.

 

Sin embargo, y sin afán de darles publicidad, tenemos en Tijuana el grupo más grande entre los dos nobles grupos anteriormente mencionados: EL DE LA PUTERÍA. En éste encontramos hombres y mujeres con o sin educación que se dedican a hacer alarde de su condición de homosexual, mostrando entre ellos que el que más vale en ese grupo es el que lleva mayor recorrido de hombres o mujeres en su cuerpo. Quienes conocen a este grupo determinado sabrá muy bien que incluso dentro de este grupo se divide en dos grandes grupos muy conocidos por toda Tijuana, los tan nombrados Grupo A y Grupo B. (Que para el caso dan exactamente lo mismo).

 

El grupo A es el conjunto de homosexuales viejos que han heredado las “plazas” a los más pequeños que tengan acceso a este grupo de homosexuales, entre ellos se puede encontrar una amplia gana de estafadores, chismosos, bajanovios, y putos en toda la extensión de la palabra. Cabe mencionar que éstos se segregan a sí mismos por condición social o bien por pretensión de condición social. La clase “alta”. Que no dudo que entre éstos se encuentre uno que otro, que, por amistad siguen a este grupo, mas no por la convicción o la certeza de ser lo adecuado.

 

El otro grupo que nace como “defensa” a la discriminación por el grupo A. De igual forma entre ellos te puedes encontrar con estafadores, de menor calidad, menor antigüedad, chismosos, bajanovios y putos pero con precios muy por debajo al alcance de cualquier tipo de bolsillo. Entre ellos predomina gente de generaciones jóvenes que darán comienzo a repetir el patrón en el que han vivido. De igual forma considero que habrá más de uno que no pertenezca a estos apelativos pero que no les quedó de otra más que unirse a ellos porque era la única manera de tener “nombre, prestigio y reconocimiento” entre los homosexuales de Tijuana.

 

Habrá también subgrupos que no pertenecen ni les interesa pertenecer a cualquiera de estos dos, pero siguen un mismo patrón, el denigrar la homosexualidad y reducirla a lo que sus mentes y sus cuerpos piensan y sienten, la putería. No quiero que se mal interprete la putería como algo negativo, estoy totalmente a favor de la exploración de la sexualidad, lo que critico como putería es todos aquellos que se esconden tras una imagen moral donde pueden criticar a los otros que se atreven a vivir su homosexualidad como se les dé la gana. El sexo no está en tela de juicio, el sexo es parte de la condición homosexual entre hombres y mujeres. Basta con preguntarles y obtener la misma respuesta de todos: Soy homosexual porque me gustan los hombres, o en su defecto las mujeres.

 

No sin hacer mención de un subgrupo denominado los “guapos” que sólo pueden acceder a él los que ellos crean tengan el mismo perfil físico que combine con su tono de piel, tipo de cuerpo y hasta en la forma de NO pensar.

 

Cada vez nos encontramos ante una ola de jóvenes que salen del clóset ahora a más temprana edad, lo lamentable es que las opciones que les brinda Tijuana son muy pocas, o bien siguen como ellos creen que debe ser cuando visualizan la homosexualidad como un estilo de vida, o bien se dejan llevar por la estupidez del homosexual para terminar siendo parte de cualquiera de estos dos grupos. A menudo te puedes encontrar con gente que no pertenece ni a uno ni otro y sus opiniones respecto a éstos son prácticamente las mismas: NEFASTOS.

 

Es difícil poder decir que en Tijuana es un honor tener un grupo bastante amplio de homosexuales preocupados por el crecimiento intelectual, emocional o profesional. El número de homosexuales profesionistas es cada vez menor, mientras que el número de homosexuales sin rumbo fijo es mayor. Por eso mismo cuando la sociedad los critica no es fácil salir en su defensa, ¿cómo se puede defender lo indefendible? Pasará mucho tiempo para que Tijuana comience a brillar por el homosexual como hombres y mujeres no como gays y lesbianas que hacen alarde de la putería tijuanense.

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