13 Febrero 2015

 El alcohol, el tabaco, algunas drogas, han sido unas posibles escapatorias de la realidad del joven en la actualidad, donde pierde interés por lo que le rodea y termina por creer que alguien más debe solucionar lo que en problema se presenta.

 

Como docente de nivel preparatoria me he dado cuenta que la generación de alumnos en la actualidad dista mucho de los temas del momento; son dedicados en el estudio, en su mayoría, como una parte aprendida del “deber ser” que los lleva a trabajos que cumplen con las normas de las materias en cuanto competencias se trata. Alumnos que están en este año en la preparatoria, ya sea en segundo cuatrimestre, cuarto o sexto, aparentemente presentan una apatía a todo lo que sucede en el país, política, económica, culturalmente hablando; sin embargo, al momento en que algún docente presenta los temas de actualidad como algo para preocuparse, encuentro en los estudiantes una necesidad por querer saber, por informarse, y es que el problema no radica solamente en los alumnos, sino en esa cantidad de docente tal alejados de su realidad que lo único que saben es dictar conceptos y teorías que difícilmente ellos entienden.

Cuando al alumno se le presenta la realidad de manera directa, cuando se les presenta de una forma diferente, es decir, haciéndolos conscientes de lo que ocurre, haciéndolos partícipes de lo que les rodea, estos estudiantes comienzan a interesarse. Si bien para muchos docentes su respuesta es: “Estamos frente a una generación apática, dormida, ignorante”, estamos también frente a lo mismo en ellos como docentes. Hoy por hoy no es fácil encontrar docentes que aborden los temas de actualidad y mucho menos que lo relacionen con su materia, para muchos docentes lo más sencillo es darles la información que marcan programas de estudio obsoletos y evitan comentar a toda costa lo que debiera formar a los alumnos como entes pensantes.

 

Es difícil también que por sí solos los alumnos tomen un rumbo hacia la información y ver más allá de lo que los medios de comunicación masivos les presenta. Tantísima es la información en Internet que no saben cómo separar lo que vale de lo que no vale, lo fidedigno de lo falso. Se ahogan en un mar de información que terminan creyendo lo primero que leen en las redes sociales. Algunos, los que traen una educación de casa, buscarán la manera de entrar en temas más escabrosos buscando los distintos ángulos posibles para crear un argumento propio, pero por lo general, los más, terminan creyendo lo que leen sin cuestionar, lo que escuchan en casa, en la escuela, en la calle, también sin cuestiona. Pero algo ocurre cuando como docente me presento ante ellos y les hablo de lo que está pasando en la ciudad, en el estado, en el país, en el mundo, desde la política hasta el mismo arte. Es en ese momento cuando me doy cuenta que no estamos frente a una generación perdida, ni dormida, ni apática, simplemente desinformada y deseducada.

 

Puedo asegurar que es la manera en que el docente aborda los temas y los hace partícipes, no en crítica, sino en propuesta, y justo ahí surgen las primeras interrogantes de los alumnos: “¿Y nosotros qué podemos hacer?” Cuando los alumnos toman conciencia de ello estamos frente al potencial más grande que la educación puede tener, el problema se vuelve mayor cuando al salir de una clase donde el docente intentó crear conciencia, llegan a otra donde el siguiente docente les dice que son puras tonterías, o en el peor de los casos, el docente no hace comentario alguno al respecto.

 

Yo puedo decir que estoy fascinado cómo los jóvenes están ávidos de aprender, de saber, de cuestionar, de crear argumentos válidos, soluciones, pero es esa misma educación por competencias que les dicta el Chip al olvidar esta tarea porque no tiene razón de ser, o lo mismo cuando intentan cuestionar al docente, no por evidenciar su ignorancia sino para unirlo a la realidad, éstos terminan por ignorar a los alumnos, discriminarlos y mandarlos a extraordinario para no tener que lidiar con ellos o sus estúpidos cuestionamientos. Lo que realmente necesita esta generación es que los hagamos partícipes de lo que sucede en el país, en el mundo, es la manera en que pueden asimilar un aprendizaje significativo al relacionar lo que aprenden en el aula con lo que viven afuera. En la manera en que el docente, por más preparado que esté, se entregue a la realidad que vive, será la manera en que veremos despertar a la generación actual.

 

Estoy orgulloso de ser parte de esta generación como docente y poder acércame a los jóvenes con propuestas que ellos mismos llevarán a cabo el día de mañana. Mi materia no es solamente Lengua Adicional al Español, sino Literatura, Historia, Filosofía, Metodología de la investigación, Gestión de la información, etc., todas en una misma, porque si sólo nos concretamos a impartir una asignatura sin correlacionarla con la realidad, estaremos frente a esa generación de mexicanos que lo mismo les da que se vilipendien sus derechos a que se logre algo dentro del marco de los Derechos Humanos. Es deber y obligación de los alumnos exigir a sus maestros no sólo cumplir con los programas, sino cumplir como ciudadanos conscientes de lo que nos acontece.

 

 

Dedicado especialmente al Chief Adrián Hernández 

29 Enero 2015

El pasado 22 de enero en Tijuana, B. C., una pareja de mujeres solicitaron matrimonio que por legislación federal tienen derecho, sin embargo la ciudad de Tijuana negó rotundamente puesto que en B. C., no está permitido el matrimonio entre personas del mismo sexo. Para hacer esto es necesario generar un amparo y poder reclamar el derecho que le otorga la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Por más irrisorio que sea, es necesario primero pelear la inconstitucionalidad del matrimonio en B. C., pues claramente existen artículos que discrimina el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, argumentando que el matrimonio es para procrear, por lo tanto también las personas de la tercera edad, si desean casarse, serán objeto de rechazo puesto que a su edad ya no podrán cumplir con las funciones que la Constitución de Baja California estipula.

 

En Mexicali una semana antes de este suceso pasó lo mismo, después de habérseles negado el matrimonio cuatro veces a una pareja de hombres, el alcalde terminó por casarlos en algo que sólo sería un acto de protesta social contra las instituciones y la aberración social al no permitir que este avance suceda. La idea es que parejas del mismo sexo que deseen contraer matrimonio logren hacerlo no sólo en Mexicali, capital del estado, sino en todas las entidades que le competen.

 

Un grupo de amigos y activistas han comenzado una campaña de concienciación sobre el matrimonio igualitario con el emblema: NO ME CHINGUES. Hay quienes, aún siendo parte de la comunidad LGBTI se han opuesto a esta campaña porque es majadera, ordinaria y grosera. También existe gente que se opone a esta campaña, gente heterosexual que no está de acuerdo con el matrimonio igualitario, mucho menos con la forma en que se ha llevado, sin embargo, el grupo decidió crear un vídeo donde demostraran con argumentos que la misma sociedad utiliza para no validar el derecho que tienen a casarse.

 

Lo que la gente aún no entiende es que el derecho que se tiene al matrimonio igualitario no es simplemente por salirse con la suya, sino el de salvaguardar el patrimonio del otro. Es cuestión de amor, no lo dudo, pero también va más allá, y es precisamente eso, el poder asegurar para ambos lo que ambos han construido. Es necesario continuar con esta campaña y dar a conocer el derecho que sí se tiene ya a nivel federal para que llegue a las entidades. El avance social radica en la saber respetar las diferencias, todos somos parte de una sociedad y como tal debemos comprender que hay cosas que no pueden ni deben ser únicamente blanco y negro.

No es posible que en pleno inicio del siglo XXI aún existan personas que se escudan tras una religión argumentando que es anti natura, sin darse cuenta que muchas cosas que hacemos en la vida son anti natura pero son aceptadas por la mayoría de sus practicantes.

 

No puede ser posible que la gente aún siga siendo tan retrógrada en estos temas, y sobre todo que sea acto de discriminación en esta época cuando debiéramos avanzar y no retroceder.


Les invito a que sigan la campaña en Facebook o en Twitter, así como el de compartir el vídeo con todos los que quieran y puedan.

www.facebook.com/igualdadnomechingues

www.twitter.com/nomechinguesbc

Enlace del vídeo a través de youtube

http://youtu.be/zXixTosNIO0

 

29 Enero 2015

Hay una horrible concepción del arte hoy en día que difícilmente se puede asegurar que algo que se dice ser arte, realmente lo sea.

 

La ciudad de Tijuana, en México, está plagada de gente talentosa, unos creadores, otros creativos, artistas y faranduleros de todo el país, al igual que de otros países. Lo lamentable es que la creación se ha vuelto tan deliberadamente un artífice de las masas, es decir, se ha convertido en la compra y venta de reproducciones sin originalidad. Hay gente muy talentosa que además de crear incluyen en sus obras la fuerza de un fondo y una forma, y es eso justamente lo que los hace acreedores como artistas. Sin embargo, la popularidad de la nula educación sobre el arte hace que las masas se vayan por lo que ya se ha dicho, por lo que ya se ha hecho, pero al desconocerlo lo compran como algo nuevo. Es ahí donde radica la necesidad de replantear los conceptos del arte y enfocarnos a lo que realmente pudiera ser reconocido como tal.

 

En la actualidad, y no sólo en México, se ha creado una ola de puristas o exégetas del arte que son los que dictan las normas de lo que es y lo que no es, el problema es que ni siquiera ellos mismos saben definir lo que es una creación artística. Quienes manejan las galerías, que por lo general son gente que gusta de esto, pero no precisamente sabedores del arte y la cultura, tienden a marcar una tendencia de lo que ellos llaman “arte” y se convierte en la adquisición con valor según el precio y el mono detrás de lo “creado”.

 

Por otro lado tenemos esos artistas en toda la extensión de la palabra que son los más olvidados, los que se les cobra menor importancia, los que, por ser buenos en lo que hacen, son exiliados de su propio entorno. Hay quienes han llegado a lugares fuera del país a exponer sus obras por la calidad que hay en ellas, y también los hay los que salen del país a ser representantes del arte de México cuando ni idea tienen de lo que han hecho. Los artistas, los que sí valen la pena, son un grupo aislado que no muchos conocen y es precisamente por el empeño que le ponen en pensar en su obra, en crear lo que desean, en dar a conocer de alguna manera u otra lo que realmente pretenden.

 

Es lastimoso que por la ignorancia de los conceptos del arte, el común denominador se vaya por lo que ve a simple vista, sin analizar lo que hay detrás, sin saberle dar una doble lectura de lo que el artista crea. Hoy por hoy los faranduleros, quienes se hacen llamar artistas, o a los que los ignorantes nombran como artistas juegan al gusto de la gente, pintan, escriben, construyen, recrean, de acuerdo a los estándares de gusto de los demás. Es más sencillo que una persona pinte lo que la vecina quiere y necesita para adornar su casa, que pintar algo que tenga una conciencia propia. La gente ya se está acostumbrando a llamarle arte a todo lo que el hombre crea desde sus entrañas, de ser así entonces también el excremento debiera ser considerado como arte porque es creado desde las entrañas del individuo sin necesidad de pensar en qué y cómo quiere decir las cosas. Algunos, que son la mayoría, seguramente aplaudirán este tipo de exhibiciones.

 

Habría que comenzar por llamar las cosas por su nombre, reconocer lo que es arte y lo que no es, darle crédito a la creatividad pero sin necesidad de ponerle la etiqueta o marca registrada como artista. No es cuestión de venta o gustos, es cuestión de educación, de cultura, de un acervo se trae como bagaje para comprender las posturas del arte dentro del entorno en el que se elabora y se presenta.

 

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