Mucho se habla sobre el fin del mundo en estos próximos días. Una psicosis colectiva se ha expandido por todo México, incluso en otros países, donde la ignorancia abunda y donde la conciencia termina.

 

Para todas las generaciones, desde que hemos tenido uso de la razón, se nos ha dicho que el fin del mundo está cerca, que hay que arrepentirse de todas las marranadas hechas y pensadas; las religiones lo ven como juicio final, un juicio apocalíptico donde sólo se salvará aquél que haya sido “bueno”. Pero peor aún ha sido la bola de pendejos que ven signos claros en los acontecimientos que nos han tocado vivir: la crisis económica, la llegada de Enrique Peña Nieto a la presidencia, la muerte de Jenny Rivera, entre otras babosadas más. La verdad es que ésas no son ni pueden ser señales para que se acabe el mundo, en ese caso las tendríamos desde hace años: Las leyes de Reforma, la izquierda socialista en México con Lázaro Cárdenas, Tlatelolco, la liberación femenina, la muerte de Mosivais, de Fuentes, de Benedetti, etc. Cada quien ve e interpreta según su intelecto, según su contexto sociocultural, pero la verdad de las cosas es que en la actualidad la gente le pone más importancia a los medios de comunicación mediocres que hacen de su vida una religión.

 

En México hemos tenido las cosas que nos hemos buscado, la crisis económica no es más que el estar en concubinato con Estados Unidos que, al tener ellos un bajón económico, por consecuencia repercute a nosotros. Lo mismo con el triunfo de EPN, fue elegido por millones de gente ignorante que ve en el PRI un “nuevo” PRI con su gabinete arcaico, obsoleto, viejo. La muerte de la cantante Jenny Rivera no ha sido algo que México buscó simplemente ha sido certezas de la vida que uno no debe cuestionar, en este caso por obvias razones. Habré de reconocer su lucha por la Ley de Arizona, sus marchas, su alzar la voz en contra de un gobierno mezquino. Lo único que no le puedo reconocer en esta contienda es ¿por qué pegar de gritos en un país donde México dejó en el olvido a los suyos? Su comodidad como americana era bastante buena, bastaba con donar unos cuantos miles de dólares para sentirse parte del vulgo. Reconozco su buena acción, al final de cuentas hacía el bien a alguien más, pero de eso a hacerla reina, icono, ejemplo como mujer, madre, amiga, etc., simplemente no lo concibo. Si por Jenny Rivera se dice que estamos en el fin del mundo entonces hemos vivido en un mundo de estúpidos. Que en paz descanse, si es que puede, y sigamos la vida como hasta ahora, ignorando las muertes que realmente pesan en México, en el México intelectual, en el México que busca reconstruirse a sí mismo a través de muy poca gente, porque el resto estará llorando las muertes de quienes se han convertido en mercadotecnia barata.

 

No puedo exigir, aunque si critico, que la mayoría de la gente esté tan enajenada en cosas tan banales y tan efímeras, los culpo y no, culpo a la educación que administran nuestros gobernantes, culpo la mediocridad de un “pensamiento crítico”, culpo el quedarnos de brazos cruzados y no hacer lo suficiente para saber de ser un país mediocre y abandonado. Pero no culpo a la gente que le gusta vivir así, sin hacer nada, eso es lo que se les ha inculcado como cultura, religión y educación.

 

“El fin del mundo se acerca, está a escasos días”, considero que algo hay de cierto con la predicción de los Mayas, sí considero que puede ser el inicio de una nueva era, el comienzo de un nuevo mañana, como el mismo día en que podemos despertar y comenzar de nuevo o continuar, pero no en el fin del mundo como algo apocalíptico, que ha decir verdad, ¿qué más apocalíptico puede ser que el presente en el que vivimos? Aún nos queda mucho por hacer, mucho por lograr, pero es necesario detenernos un momento y ver lo que hemos estado haciendo mal, es necesario que demos un vistazo al pasado y retomar las cosas que hemos dejado incompletas, y las cosas que aún podemos solucionar. Si tomamos las cosas que suceden como un mal necesario entonces hagamos frente a ello, si la situación económica en México no mejora, al siguiente sexenio busquemos realmente algo que lo haga mejorar, si EPN no es el adecuado exijámosle que lo sea, en cuanto a la música popular es necesaria que exista, habla de la libertad del NO pensamiento del mexicano, pero es necesario para despertar y darnos cuenta en lo que hemos convertido al pueblo.

 

Aquellos que creen que es el fin del mundo sólo espero que tengan hechas maletas porque no habrá vuelta atrás, como no lo hay al día que dejamos pasar y no hacemos lo que sí podemos hacer.

20 Noviembre 2014

"En diciembre de 2011 la bomba estalló. La Gaviota descubrió la relación extramarital que Enrique sostenía con Maritza. No podía creer que le hubiera sido infiel desde el noviazgo y después del matrimonio. Fue entonces cuando, iracunda, llamó por teléfono a Maritza para reclamarle y le dijo que tenía sentado a Peña Nieto a su lado. Él no hablaba. Meses antes, Maritza se había enterado por las revistas del corazón de que Peña Nieto tenía casa nueva. La residencia, ubicada en las Lomas de Chapultepec en el Distrito Federal, fue diseñada por el arquitecto Miguel Ángel Aragonés. Se trata de una casa inteligente compuesta por siete recámaras con tapanco y baño; sala, comedor, home theatre y piscina. La casa original tenía mil 200 metros cuadrados, pero creció 800 metros cuadrados más cuando compraron los terrenos aledaños. El metro cuadrado en esa exclusiva zona residencial ronda los 23 mil 600 pesos. Maritza sabía que Peña Nieto tenía otras propiedades; en concreto, las que declaró públicamente durante su campaña: cuatro casas en el Estado de México: en Metepec, Ixtapan de la Sal, Atlacomulco y Toluca; y un departamento en Acapulco. Sin embargo, al enterarse por la prensa del nuevo “nidito de amor” de la pareja presidencial se molestó. —No sabía que le habías comprado una casa a tu esposa —le reclamó en la primera oportunidad, vía telefónica. —Yo no se la compré —reviró Peña Nieto. —¿Entonces quién?—Televisa.—¿Televisa les compró una casa? —Sí, Televisa acostumbra comprar casas a sus artistas —contestó con toda normalidad. La grabación no deja dudas: la operación de Televisa para llevar a Peña Nieto a la Presidencia era integral; la empresa propiedad de Emilio Azcárraga hasta casa les compró."

Las amantes de poder
Sanjuana Martínez

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