La gente a menudo se siente dueña de su propia verdad tanto que la ven y la asumen como absoluta, gente que no tolera el diálogo en temas tan comunes como política, religión o deportes.

Desde siempre se nos ha dicho en la cultura mexicana que entre amigos y familia no se habla de política, religión o deportes para no caer en discusiones fogosas que terminen en conflictos sociales, sin embargo considero lo contrario, qué mejor que poder dialogar entre amigos y familia de estos temas que a todos nos afecta de alguna manera u otra. Cada quien tiene derecho a tener su propio partido político, su culto religioso, o su equipo de deporte favorito, el hecho de dialogar, y quizá hasta discutir, nos lleva a poder manejar el pensamiento de acuerdo a argumentos analizados y expuestos para decir nuestro pensar, lamentablemente la realidad es otra, la gente no suele pensar sino sentir, es decir, hablan desde el sentimiento no desde el pensamiento.

Hemos tenido como error que el sentir es el pensar, si yo siento que alguien es malo es lo que realmente pienso, pero no, la idea es contraria una a la otra, pensar no es sentir. El acto de pensar envuelve un sinnúmero de premisas, hipótesis, argumentos, comprobaciones que van dando lugar a nuestra ideología, a nuestro pensar; el sentir se llena de lo que uno siente cuando el estómago le indica lo que es bueno o es malo y se deja llevar formulando las estupideces más grandes que terminan por hacerlas sus “pensamientos”.

En pláticas acaloradas sobre política es muy fácil llegar a la ofensa, defender a un líder o un partido con sentires que no llevan a ningún lugar, tal pareciese que entre mayor ofensa al contrario mayor es el argumento para triunfar, y muchas veces así sucede, alguien termina perdiendo o alguien termina ganando, o bien alguien termina cediendo para que el otro se calle de una vez por todas. Lo mismo sucede entre la religión o entre los deportes, incluso entre temas tan comunes como la homosexualidad, la adopción homoparental, el aborto, la discriminación y la tolerancia. Temas recurrentes entre jóvenes y viejos que van dando batalla conforme a su sentir les dé. El problema no radica en tocar estos temas sino el no saber discutirlos a la luz del pensamiento.

He encontrado acaloradas discusiones entre homosexuales que defienden el matrimonio gay, la adopción, o la libertad de preferencia sexual, sin embargo en la mayoría de estas discusiones me he encontrado con “argumentos” que van desde un sentir y no un pensar. Para que la gente logre entender la postura, cualquiera que sea, es necesario darle elementos válidos con razonamientos que le den como herramientas sus propias ideas, sólo así podremos convencer a la gente de nuestra opinión.

En un foro sobre la libertad de expresión de pronto se llegó al tema del aborto, el panel constaba de 5 abogados de Tijuana, que, ante la presencia de jóvenes universitarios debían defender su postura, lo más irrisorio fue el escuchar los “argumentos” de estos abogados cuando utilizaban el nombre de dios como argumento para defender o atacar el aborto. Me quedó claro que la educación académica no precisamente te da el saber, mucho menos el exponer, mucho depende de la educación en casa o la repetición de los mass media. Lo mismo sucedió en una reunión con homosexuales que defendía a capa y espada el derecho a la adopción por parejas homoparentales, cuyo argumento fue: “tenemos derecho a adoptar y darle una calidad de vida a otro ser, y que la gente vea que podemos ser padres o madres. Quiero adoptar y que el niño o niña lleve mis apellidos, si no, no, porque ése es nuestro derecho”. Si tan solo el homosexual se preparara para tener argumentos válidos no dudo que pronto el país entero pudiera estar de acuerdo con la adopción por parejas homoparentales, y no sólo hablar desde un sentir.

Lo mismo ha sucedido con el festejo a la virgen de Guadalupe que más de un 60% de mexicanos venera. Entre sus “argumentos” son que es la madre de dios y más nada. Si tan sólo la gente revisara la historia comprobaría que fue una treta de los españoles para dominar al pueblo indígena mexicano y someterlo a su voluntad. O mucho mejor aún, si la gente aceptara que es muy su derecho a fantasear y creer en lo que le dé su chingada gana y decir: “creo en dios y en la virgen porque me da la gana creer, me gusta creer en las fantasías y eso me hace sentirme a gusto”, éste sería un argumento válido puesto que, a pensar de la conciencia, decide tener su convicción y no una convención social que se le ha impuesto como tradición.

Ya ni hablar de la desaparición y muerte de la cantante Jenny Rivera actualmente, de pronto la gente seguidora de este icono se ha vuelto una fanática de las verdades o mentiras que se dicen en su contra. Ha sido en estos días una ola de pesares y ofensas entre un grupo y otro, que, lamentablemente, los dolidos, los defensores no han podido tener discurso alguno como argumento para defender a la muerta.

La construcción ideológica no va más allá de aceptar ciegamente lo que el otro diga, sino el de tener argumentos válidos para responder y entonces sí defender a capa y espada la verdad que percibe cada quien en su mundo, no desde el sentir, sino desde la libertad de pensamiento. Decir yo pienso no es lo mismo que yo creo o yo siento, pensar involucra una serie de acciones neuronales que comienzan su trabajo abstracto para llegar a una idea. Es por eso que puedo decir que el pueblo mexicano vive en la ignorancia, un pueblo que no lee y no sabe interpretar la lectura se queda en la misma estación que comenzó, idealizando cuestiones banales para defender lo indefendible.

Si tan sólo el joven construyera su pensar de manera propia y asimilara las cosas de forma independiente quizá tendríamos un México diferente, esto no quiere decir que tengan que convertirse en ateos, apartidarios, o antideportistas, lo que esto quiere decir que habría argumentos válidos para defender lo que proponen defender.

Que sean en estas fechas momentos de discusiones acaloradas sobre religión, política, deporte o cualquier cantante muerto o vivo, pero con plena conciencia de poseer argumentos para defender, así sólo entonces tendremos una buena plática entre las reuniones sin tener que llegar a temas como el clima.

 

A menudo la gente cree estar enamorada de otra persona, intenta, bajo todas las formas, acercarse, y ser parte de lo que el otro busca; intentan seducir con voces románticas, con detalles cursis y acciones extraordinarias; pero de pronto todo se esfuma y desaparece el sentimiento de amor, y se convierte en las penas amargas del alma.

 

El romanticismo es la exaltación de los sentimientos en todos los sentidos, tanto puede ser el amor como el odio, como la ira, la pasión, etc., Una persona romántica es aquélla que sabe demostrar el sentimiento y lo vive, cualquiera que éste sea, a través de infinitos mecanismos, no por nada el “enamorado” intenta de todas las formas posibles demostrar ese romanticismo para enamorar al otro; sin embargo, no siempre resulta como se desea. Por más intentos que éste haga no habrá poder humano que el otro seda si no está enamorado también de la misma persona.

Es común que la gente diga estar enamorada de tal o cual hombre o mujer, cuando este tal hombre o mujer ni siquiera los hace en su vida, el término correcto debiera ser ILUSIONADO, porque crea en su mente una ilusión de poder alcanzar bajo cualquier circunstancia lo que desea. Para estar enamorado es necesario que exista una reciprocidad de amor entre ambas personas. De ser lo contrario entonces debiéramos emplear la palabra ilusionado.

Para el amor no hay distinción de credos, razas, preferencias sexuales, condiciones físicas o situaciones socioeconómicas, cuando el romántico emplea su mejor arte para enamorar no toma en cuenta los defectos sino la libertad de poder estar con la persona que ama o bien, pretende amar.

En las relaciones amorosas es muy común que al primer contacto físico le llamen amor, y quizá de acuerdo a cada una de las subjetividades de los individuos lo sea; sin embargo, muchas de estas relaciones “erróneas” terminan mal, con la amargura arrastrada por la calle que se nota desde que se levanta y va al trabajo o a la escuela.

Tanto el amor como el desamor es muy fácil de evidenciarlo a partir de la personalidad, en la forma de actuar, de hablar, de pensar, de sonreír o de verle siempre triste.

Para enamorar a alguien se necesita ser bastante habilidoso, es poder conocer a la otra persona para buscar y encontrar estrategias que sepa va a lo seguro, desde saber qué música le gusta, cuál es su comida predilecta, cuáles son sus pasatiempos, etc., aquél que enamora tiene el mejor de los triunfos porque sabe obtener lo que desea.

Muchas veces la persona a la que se quiere enamorar se aprovecha de lo que el ilusionado hace y deshace por él o ella, es más que evidente, la necesidad que el mundo tiene por ser el centro de atención de otros, y más cuando el ilusionado hace hasta lo imposible; pero cuando la persona en conquistar decide irse con otro y otra, el ilusionado pierde la fe, se desmorona y terminan odiando lo que un día creyó amar, así es el romanticismo, pasar de un sentimiento a otro con el mismo fervor. Muchas veces se culpa a la personas que estuvo siempre recibiendo todo lo que el ilusionado daba, pero en realidad no tiene nada de culpa, el único que debe asumir la responsabilidad de ganar o perder es el ilusionado mismo, el otro simplemente disfruto de todos los detalles y las cosas lindas que lo hacían estar en el lugar correcto a la hora correcta.

Para obtener mejore resultados no hay como conocer a la persona, saber qué es lo que busca, lo que desea, sin dobles discursos. Hombres y mujeres emplean a menudo esos dobles discursos, el problema no es que los utilicen sino el que el otro, el ilusionado no sepa entenderlos, pero hay un pequeño grave problema, que después de tantos discursos armados, termina por creer que todo es un doble discurso que cuando llega el verdadero ya es difícil de creer.

Existen los discursos como:

 

1. No, yo busco algo serio, algo formal.

Si esto te lo dice y al poco tiempo le sorprendes con otra persona lo que realmente quiso decir fue:

NO busco nada contigo, busco algo formal pero NO contigo.

 

2. Eres demasiado bueno y yo no estoy a tu nivel.

Lo que realmente quiso decir fue:

No me interesas, me pareces tan aburrido que perdería mi tiempo.

 

3. Dejemos que el tiempo decida lo que será de nosotros.

Y de pronto le ves con otra persona, en verdad dijo eso, dejará que el tiempo decida, pero lo que realmente quiso decir fue:

Tengo prioridades, si no me funciona tú sigues en la lista.

 

4. Yo no busco sólo sexo, o un rato de pasión, busco el amor.

Y claro, le ves contra la pared de un antro buscando la esencia de la pasión en los besos y brazos de otra persona, lo que realmente quiso decir fue:

NO me atraes para nada, no eres mi tipo.

 

La gente se maneja mucho en un doble discurso porque los hace ampararse y poder decir ante cualquier reclamo: Yo no quise decir eso... El problema es que la gente que sí es honesta y que sí utiliza realmente su discurso verdadero al cabo del tiempo ya no es creíble, no conciben la idea que alguien pueda tener un discurso verdadero cuando la mayor parte del tiempo ha escuchado y vivido todo lo contrario. Considero que el uso de un doble discurso está directamente ligado a la inseguridad, por ese no saber qué es lo que realmente se desea en la vida, en el momento, en el tiempo. Dentro de la homosexualidad es muy común que este tipo de discursos exista, sobre todo por la inseguridad social que existe para poder hacer lo que desea, para poder llegar a donde quieren. “Si no me comprometo no tengo nada que perder”, ven el compromiso como algo escabroso que los encierra y aniquila a su personalidad.

 

El enamorarse va más allá de un deseo, es un todo, es el querer buscar lo mejor para la otra persona, darle los momentos más felices y los detalles más auténticos; el amor no cuesta, basta con hacer sentir bien a la persona cada vez que se está con ella, es pensar en dejar las mejores memorias y hacer lo posible porque el tiempo transcurra lento y transcurra seguro. Esta es una visión romántica, la que comúnmente ya no se conoce, ya no se ve; y no es estar chapado a la antigua, es más bien, estar seguro de hacer las cosas correctas para que tenga una durabilidad satisfecha.

 

Si la gente piensa que los poemas, las flores, los detalles simples son cursilerías, seguramente son gente sin cultura, no por ello no habría que enamorarlos, al contrario, sería la cosa más fácil, bastará con dedicarles una canción Madonna, Lady Gaga, de Paulina Rubio o Thalia; regalarle un libro de Paolo Cohelo o Cuauhtémoc Sánchez, o invitarlos a comer a Applebees, Starbucks o Sanborns. El romanticismo va de acuerdo al coeficiente intelectual y a la cultura general del otro.

 

Como quiera que sea, mientras el discurso sea claro y directo la relación sentimental podrá ser fructífera, o bien, dará pauta para seguir en la eterna búsqueda del alma gemela.

01 Diciembre 2014

 

TIJUANARTE, FESTIARTE Y TIJUANA INNOVADORA una visión paupérrima del arte o una confusión entre el arte y la creatividad que termina siendo una quermés de gustos variados.

 

A estos eventos se les denomina como los 3 eventos más importantes de Tijuana donde muestran sus trabajos “artistas” y “emprendedores” de la región para ser aplaudidos por cientos de payasos que determinan quién es quién en Tijuana, en el arte y en la innovación.

 

Cuenta la leyenda que un grupo de capitalistas interesados en rescatar el arte y la innovación tecnócrata en Tijuana decidió crear, junto con instituciones gubernamentales, este tipo de eventos, con la frase utópica de: Apoyando a los artistas e innovadores de nuestra región. El problema es que quienes manejan estos eventos difícilmente tienen conocimiento alguno sobre el arte, o incluso sobre el desarrollo teconológico. No hay quien evalúe realmente lo que es arte y lo que no es para los dos primeros eventos, o bien quién evalúe lo que el desarrollo tecnológico o empresarial es el adecuado para Tijuana.

 

El problema no es tanto de los organizadores sino de la ignorancia de la gente que aplaude estos eventos como lo máximo. Hay incluso quienes dicen que son el evento representativo donde artistas y emprendedores comienzan su jornada. En lo personal tengo una visión muy diferente de estos tres eventos. Cuando recién conocí los eventos fue para mí un retorcer de hígado cuando descubrí en los eventos una quermés parroquial de cualquier pueblo o ciudad. Nomás hacía falta el torito pirotécnico a las 12 de la noche para cerrar con broche de oro.

 

En FESTIARTE el recorrido de puestos es amplio que va desde el puesto de garnachas elaboradas a mano, hasta cuadros de diversos “pintores” que copian lo que otros ya han hecho, o bien, puestos de camisetas con emblemas o frases alusivas a la vida de Tijuana. Esta última vez que asistí me dio pena encontrarme con trabajos de verdaderos artistas, los menos, que estaban siendo parte de esta parafernalia. En el gran escenario se presentaron bandas que nada tenían que ver con una visión de arte tal cual, mientras que, al último rincón de la explanada un pequeño templete vociferaba las voces de los poetas que parecía no tener lugar ni espacio para el entretenimiento de los ignorantes.

 

En TIJUANARTE el recorrido es muy similar al evento anteriormente mencionado, pero aquí cambia un poco la dinámica, todo depende cuánto estés dispuesto a pagar por el lugar para saber el valor que adquirirás como puesto. Hay puestos desde 3500 pesos por los tres días, hasta la loable voluntad de los organizadores que patrocinan a los “artistas” de bajos recursos. Es decir, hasta la señora que lleva una vida encerrada en sus cuatro paredes de alguna colonia adinerada de Tijuana, pintando manzanitas o macetitas para las amigas, para decorar su comedor, tiene su espacio exclusivo mientras tenga el dinero para pagarlo. Y es así como te puedes dar cuenta que el 95% de los puestos NO son ni siquiera idea de ser arte.

En Tijuana se ha mal interpretado la visión del arte por el gusto, si a la gente le gusta le llama arte, si no le llama creatividad espontánea, y en el peor de los casos si no les gusta le llamarán arte porque creen que al no gustar es no entender. De igual manera me he encontrado con gente que realmente es artista donde su originalidad, estética y propuesta es propia, es decir, artistas de calidad que no sólo se han formado como tal sino que se han concebido como artistas completos. En varias ocasiones les he preguntado qué es lo que los hace estar ahí entre la señora que vende garnachas, entre los puestos de manualidades y los jóvenes que se inventan frases nada elaboradas plasmadas en camisetas, y su respuesta siempre ha sido la misma, la misma y simple:

-Es el único espacio que tenemos.-

 

El apoyo a las artes es una falacia, una verdadera demagogia de muchos funcionarios públicos y del estado mismo. El problema no son los eventos, sino los organizadores, los que tienen sus puestos, la gente que compra la idea donde cree que realmente se apoya al arte.

 

En TIJUANA INNOVADORA te puedes encontrar ante una feria de emprendedores de cualquier universidad de Tijuana que realice este tipo de eventos para los alumnos de Administración, o bien para alumnos de Desarrollo de Tecnologías, pero es eso simplemente, una manera de callar las voces y las ideas innovadoras de cientos de jóvenes. Este evento se ha vuelto otra máscara para señalar a Tijuana como una ciudad que crece, donde el 90% de sus exposiciones son de gente, empresas y famosos extranjeros. Es sólo un gran aparato con una producción estratosférica donde la gente se apantalla ante tal magnitud, pero nada de esa innovación es para Tijuana. Por lo general los galardonados son subsidiados para obtener de estos jóvenes el desarrollo o invento que se les haya ocurrido. Fue más fácil que los Saladitos HOLA salieran de una universidad a ser un producto internacional a que un invento de Tijuana Innovadora se quede o salga de la ciudad para beneficio de la misma.

 

Ante estos 3 eventos no queda más que la tristeza y el desconsuelo de saber que, en un periodo corto, no habrá forma de evolucionar el concepto. Y curiosamente podría denominar a los tres eventos como eventos estandarizados por y para las 3 clases sociales. FESTIARTE clase baja, TIJUANARTE clase media, TIJUANA INNOVADORA clase alta. Basta con medir la producción de cada uno para darnos cuenta hacia dónde está dirigido el movimiento. No por sus espectadores sino por sus organizadores capitalistas.

 

Por otro lado también es necesario educar a los artistas y hacerles ver que con ser parte de estos eventos no es ser parte del arte, sino de una venta y exhibición de artesanías y creatividades lo mismo que una calle de CURIOS en Tijuana. ¿Cómo es posible que un Festiarte o en un Tijuanarte estén de vecinos distinguidos pintores con diseñadores gráficos? Habría que conocer lo que son las Bellas Artes para poder entender que lo demás no puede ser parte de ello. Y no menosprecio el trabajo de diseñadores, pero ubiquémonos, NO es arte.

Si Tijuana realmente se preocupara por rescatar a los pintores, músicos, escritores, bailarines, etc., no tendría por que existir este tipo de eventos donde sólo le dan atole con el dedo a los artistas y a la gente ignorante. Para rescatar a nuestros artistas se necesitan espacios, galerías, salas de exhibición, sin la necesidad de tener que migrar hacia otros estados de la República, o bien hacia la centralización del país: DF. De igual forma para nuestros jóvenes emprendedores e innovadores de tecnologías, si en Tijuana hubiese un instituto de desarrollo de investigación e innovación habría realmente una Tijuana Innovadora en la misma ciudad sin necesidad de crear un evento que se realiza una vez al año para decir que se ha cumplido con la encomienda de atener las causas artísticas e innovadoras.

 

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