18 Enero 2015

JE SUIS...

Je suis Charlie
los muertos de Ayotzinapa
la mujer secuestrada de Juárez
el indígena maltratado
la mitad de mí, la mitad de todos
soy la rebelión en la granja
Madame Bovary
La maga
Oliverio
Je suis Charlie.

Je suis ma vie
la única que tengo
la que valoro
la que rompe el tiempo
la esperanza
la tristeza
la desolación.

Je suis un homme et une femme 
soy la verdad que se esconde
la terquedad que se exhibe
la nobleza que no perdona
la tempestad que se destruye.

Je suis la guerre
la batalla nunca victoriosa
porque me gusta luchar hasta que muera
y mientras no muero, lucho
por ellos, por ellas, por ti, por mí.

Je suis l'autre moitié
la que no tengo, la que me corresponde
la que el gobierno me roba con ustedes
cuando caen muertos sobre los hombres
sobre la densa sangre que se esparce. 

Je suis l'un et rien d'autre.

Entre más pasa el tiempo los conceptos del arte van tomando diferentes significados, tanto que, muy a pesar de la razón y el buen gusto, termina incluyendo a todo tipo de manualidades del hombre como expresiones de arte.

 

“Todo es arte”, dice la gente de mente pequeñita, incluso quienes se creen artistas, el concepto en la actualidad del arte es que puede ser tan subjetivo como el conocimiento propio tanto del artista como del espectador; sin embargo, tanto el artista como la gente común deja de tener cierto parámetro de valores, es decir, categorizan el arte sin tener categoría alguna para hacerlo, plantean al arte como algo tan individual y tan abstracto que una raya en un lienzo blanco es más que suficiente, que un retrete en la esquina de una galería es lo justo, que un estandarte pintado con mierda es la cúspide del arte en toda su manifestación.

Desde el nacimiento del Pop Art con su ilustre maestro Andy Warhol, el arte dejó de ser para las élites y se volvió una expresión popular donde todo aquel que gustara podía acceder a ello, la carcajada mayor irónicamente es que este movimiento se quedó en las élites e hizo del Pop Art un movimiento sin sentido. Muy a pesar de las propuestas irrisorias y sarcásticas de Warhol, los siguientes artistas comenzaron a querer copiar, a retomar lo ya hecho, a volver a mostrar lo que otros habían ya presentado y dejó de ser, para la mayoría de ellos, propuestas con fondo y contenido.

La crítica que tuvo y ha tenido Warhol llega hasta una esquina muy diminuta para todo su trabajo y desarrollo, si bien era un tipo excéntrico, déspota, majadero, era también un excelente actor que se vendió al precio que se le vino en gana. Bastaba con que son boca pronunciara un “es bueno, es malo” para que la gente hiciera del artista en juicio un donnadie o un dios. Así era Warhol, se burlaba del mismo consumismo, de la sociedad, de la élite que decía qué era bueno y qué no, la sociedad absurda que se inventó galerías de arte para exhibir, a altos precios, modernas “obras de arte” que eran copia de lo ya inventado. Eso es el Pop Art, un refrito de lo original, una copia de la copia, de la copia, de la copia, donde el original se pierde, pero donde es necesario perderlo para reinventar “nuevas” formas que para la sociedad absurda e ignorante son necesarias. En alguna ocasión, tras la visita de Warhol a la India le preguntaron en una entrevista que, qué había sido lo que más le había gustado de dicho país, él contestó: McDonald’s (el restaurante de comida rápida). Muchos se escandalizaron con la respuesta, pero la mayoría, su séquito, aplaudió sin entender lo que realmente quiso decir el maestro, que a su vez, en otra entrevista, dijo que eso había dicho ‘criticando el consumismo capitalista que dejaba a tan rico país en el olvido para modernizarlo con hamburguesas y permitir que la gente estuviera en una perfecta globalización idílica’. Hoy por hoy, los hijos putativos y bastardos de Warhol brindan loas al maestro, crean (según ellos) piezas únicas que los llevará a la fama, y lamentablemente sí los lleva o los ha llevado, y la razón de ello es porque cada vez más la gente ignora lo que es arte y lo que no, las instituciones ahora premia y ovacionan a los amigos, los compadres, los amantes, y desdeñan a los que llevan años trabajando una pieza con plena conciencia de lo que hace, de lo que quiere decir a través de ella.

El arte postmoderno, que nace a raíz del Pop Art, es toda una propuesta, toda una idea que justifica el autor con su obra, desde la pintura, la danza, la literatura, el teatro, la arquitectura, etc. Lo postmoderno se vuelve un doble discurso, es decir, un fondo y una forma que se complementan para dar un discurso completo; un qué se dice y un cómo se dice. Todo radica en la justificación que el autor de la obra tenga sobre su propia creación, no es necesario que el espectador-lector perciba lo mismo que el autor, pero sí es necesario que el espectador-lector sepa frente a qué está parado y a eso se le llama educación.

En México, al menos, carecemos de esa educación sobre el arte, y vamos por la vida dándole categoría de arte a todo lo que nos parece “bonito”, otro de los graves errores de la estulticia. Sí, el arte debe tener una estética, pero no por estética debemos reducirlo a si es bonito o feo según nuestra escala de valores estéticos. En el arte la estética va más allá y justo se acerca al sentido filosófico. Quizá por esto mismo tenemos a un sinnúmero de personitas en las calles que creen que todo lo que exhiben y venden como pintura es arte, todo lo que se danza sobre un escenario o en las plazas es arte, todo lo que se escribe en prosa o poesía es arte, porque entonces tenemos a gente que cree que Coelho es un erudito de la literatura y por ende artista literato; que la danza folklórica es la madre del ballet clásico y por ende el arte por excelencia; que los cuadros de La Tatis Ayala (la comadre de mi mamá que vive en la Chapultepec) son arte porque logran captar ese verde manzana de las manzanas verdes; que el gran escultor que hace monos con fierro viejo que venda es el artista que sabe reutilizar elementos que ya no sirven. Hay quienes, los más atrevidos, creen que la moda es arte y tienen en sus altares a Coco Chanel, a Dior, a Gucci, a Dolce&Gabana, hasta a la costurera que ha hecho diseños innovadores (mentira) después de una escuelita de quinta en cualquier rincón del pueblo donde vive.

La razón de llamar arte al arte es saber realmente lo que esto significa, es necesario, para empezar, comprender lo que la palabra misma quiere decir, no lo que dicta un diccionario de palabras cuchas como la RAE, sino lo que debe ser de acuerdo a la filosofía, la psicología, la sociología, etc. Bueno fuera que así como nacen artistas en cada esquina de Tijuana, también nacieran con cerebro y pudieran defender sus obras con un poco más de sentido común que el de: me gusta. Y por otro lado, sería más que suficiente que en las escuelas se hablara del arte como tal, se enseñara a lo que realmente es el arte, para qué sirve, porque tiene toda una función social, toda una lectura y toda una propuesta cuando se piensa en justificar lo que se crea. Mientras tanto seguiremos teniendo tantísimo donnadie en las calles fumando fama y cagando caca, porque son simples mortales venidos a menos, porque un artista sin cerebro no es artista, un artista que no lee no es artista, un artista que lee pendejadas tampoco lo hace artista, pero un artista que piensa, razona, lee, propone, promueve, justifica y es original, entonces sí, estamos frente a un verdadero artista y hay que cuidarlo antes que la Tatis Ayala encuentre la manera de aniquilarlo, o lo que es peor, antes de que tanta gente estulta comience a aplaudir a la Tatis Ayala.

 

 

En este 2014 hubo más de 300 representaciones de teatro entre todos los grupos independientes de teatro de la ciudad; desde las muestras universitarias, hasta los monopolio muy bien conocidos por todos, y los grupos independientes alejados del sistema, y de los que son independientes que reafirman el sistema; sin embargo, algo que me deja pensando es la total indiferencia entre los mismos actantes de este arte, entre ellos únicamente se apoyan los amigos, mientras se aplauden unos a otros sus trabajos sin mayor difusión, hay grupos incluso que se dedican a despotricar contra los otros donde ni siquiera conocen el trabajo de dirección, dramaturgia o actuación. Pocas son las escuelas verdaderas de teatro en Tijuana, tenemos la Escuela de Teatro de la UABC, La Escuela de Teatro del CEART, la de la Casa de la Cultura, y la maquiladora de maniquíes que es el ANDA, porque teatro no es, eso sí me ha quedado claro, mucho menos escuela, pero la incluyo porque es lo que ostenta.

En lo personal, como director, dramaturgo y productor jamás intentaría, ni por error, tener alumnos del ANDA, que debo mencionar que son muy pocos los que acepto en el grupo y eso porque se lo han ganado con su esfuerzo y crecimiento, pero de hace 3 años considero que ninguno de los egresados de esta institución valen la pena para este arte, en cierto modo lo comprendo, quienes manejan la institución ven el número de alumnos como clientes, y quienes imparten los cursos los ven como un número satisfactorio que alimenta el ego sin alimentarlos a ellos en algo que valga la pena como teatro. Puedo reconocer ampliamente el trabajo que hace la encargada de teatro del CEART, porque me ha tocado ver el avance de los alumnos de una manera más cercana y real en escena y fuera de ella, con bases, con conocimiento, etc.

A los alumnos de UABC o egresados les veo un tremendo potencial como buenos actores, porque los hay, ahí el problema es la institución y sus maestros que hacen de ese tipo de actores, actores de sueldo, que no está mal, pero deja de lado el quehacer del teatro por el arte, y terminan haciendo las cosas más comerciales posibles para tener algo en los bolsillos, pero no en su currículo digno de presentar. De ahí en fuera tenemos en la ciudad distintos grupos de teatro que van desde la puesta en escena pobre en texto, actuación y dirección, hasta aquellos que tienen una gran producción sin tener nada más que ofrecer.

Los más osados, me refiero a directores, han aprendido que quedarse con una obra de teatro que llenó una función es más que suficiente para explotarla por años, desde 2, 5, 7, 14 años con la misma, quizá mas. El teatro en Tijuana se ha vuelto una forma de venta, no de propuesta, son muy pocas las compañías, o grupos de teatro que realmente proponen algo al espectador, y mucho son las menos las que logran justificar de una manera razonable su quehacer teatral. No por nada entiendo a la gente de Tijuana en su NO apoyo a los grupos teatrales locales, una, quizá, porque la obra es muy vista; otra, porque son tan malos como para volver a pagar y verlos de nuevo; otra más, que son los mismos actores haciendo las mismas cosas en distintos textos. Sin embargo, ¿qué hacemos como grupos teatrales para unificarnos? Absolutamente nada.

Me ha tocado en mis primeros años invitar a directores, actores, productores a mis obras de teatro desde el 2010, y la verdad sólo he tenido a 3 personas, en 5 años, que se dedican al teatro, y que han ido a ver las propuestas que tengo. Al comienzo de este año se convocó a un festival de teatro en Estados Unidos, y tuvimos más de 10 grupos de teatro del interior de la República interesados, de Tijuana ni uno solo.

En la última década hemos percibido al teatro como algo muerto-vivo, es decir, como zombies que se apoderan de lo que está en el momento para crear una supuesta “propuesta” sin pies ni cabeza. Estoy de acuerdo que el gusto se rompen en géneros, pero no estoy de acuerdo que eso tenga que ver con romper también la educación que hay detrás de quienes si le invierten conocimiento, fondo y forma. Ésta es realmente la problemática que existe en Tijuana, una desunificación de los grupos teatrales porque a nadie le interesa que el otro gane espacio, tiempo, mucho menos dinero.  Se pelean las plazas como si fuera lo único que hubiera, y entonces se pasa a criticar todo lo que no pueden justificar con argumentos. En Tijuana pululan los directores y grupos de teatro que se dedican a hacer obras para vender a las escuelas, aunque no crean en esos valores que les solicitan, aunque no sea la ética que manejan, pero es una manera de vender, aunque sea chatarra, pero vender.

El pasado sábado 6 de diciembre, asistí a la última obra de teatro del año que pretendo asistir: Cuento de navidad de Charles Dickens, bajo la dirección y libre adaptación de Niral Basave. Entiendo que fue un cierre de festival de la Escuela de Bellydance de la directora, pero lo que no entendí es la desfachatez con la que se adaptó el texto a un burdo remedo del cuento, haciéndolo árabe con un sin número de incongruencias históricas, políticas, culturales y sociales. Lo único que puedo rescatar de esto son dos cosas: a una de las actrices que, a pesar de ser egresada del ANDA, le he propuesto trabajar conmigo; y dos, las alumnas de bellydance, porque ellas no son actrices, son bailadoras del vientre, más nada, y harto hacen con eso. Fue interesante la manera en que intentó la directora adaptar un texto a semejante festival, pero sigo sin concebir razón de las actuaciones, la dirección, la producción, incluso el alto precio por ver algo como esto: $120 pesos. Si aún tenía mis dudas y creía que podía rescatar gente del ANDA, con esto me dio toda la razón, definitivamente quedan fuera de pretensión, y no culpo del todo a los “actores” al final de cuentas son lo que el maestro ha hecho de ellos, que aunque los tomara yo en este momento ya están demasiado viciados como para regresarlos a lo que debiera ser. La “obra” fue un revoltijo de “chile con manteca”, aunque la niña “cuenta-cuentos” aclaró ser producto de su imaginación, queda muy pobre su imaginación para reducir un cuento como tal a tal fantasía. La adaptación realmente fue pésima, las actuaciones también, y la dirección de actores igual, pero no la de las mujeres bailadoras, ellas se cuecen a parte. La obra está plagada de incrustaciones políticas del momento sin ton ni son, que supongo es la manera en que desea demostrar que siempre se puede hablar de política, pero fueron temas puestos a la fuerza, sin sentido, sin juicio, mucho menos sin sarcasmo alguno.

Si ésta es la nueva propuesta que se espera en Tijuana, y si la mayoría de las obras de teatro son así de nada originales, entonces, y sólo entonces, estamos frente a una indiferencia del teatro. Hoy por hoy se hace teatro para vender, no para educar, mucho menos para crear conciencia a partir del arte. Habrá, supongo, alguno que otro grupo que tenga todas estas expectativas y presente además una excelente actuación, un texto que valga la pena, sin ser mutilado, sin ser alterado a tal grado de perder la justificación y base del texto. De seguir así, y de ser de la ciudades que más grupos de teatro tiene, entonces estamos frente a una involución de arte, frente a la mediocridad, y la inconciencia del arte mismo.

 

 

*Lic. en Lengua y Literatura de Hispanoamérica por UABC
Director, actor, productor y dramaturgo.
Fundador de ENTRETELONES desde 2010.
Autor del Teatro del Abismo, 13 obras de teatro del 2011-2014.

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